La chica del tren, de Paula Hawkins (reseña)

   La chica del tren, novela publicada en 2015 y la primera de la autora, fue un éxito de ventas en todo el mundo y traducida a más de 40 idiomas.
En ella, una muchacha —quien, pronto nos enteramos, tiene problemas con el alcohol— viaja todos los días en tren de Ashbury a Londres para ir a trabajar. Durante el recorrido, le gusta observar por la ventanilla todo lo que sucede afuera, en especial, en las casas de una calle en particular, una calle que tiene un gran valor sentimental para ella y que le produce mucho dolor. En una de estas viviendas, casi todas las mañanas observa a una joven pareja en la terraza que da hacia las vías del tren. A ella le agrada esa pareja e imagina cómo serían sus vidas...
Un día ve algo extraño y diferente que le llama mucho la atención. Los sucesos subsiguientes y una sospechosa desaparición, sumado a sus propios problemas personales, revolucionarán su vida y la cambiarán para siempre.

   Con saltos temporales y de puntos de vista —para centrarse alternativamente en diferentes personajes de la historia (únicamente los femeninos)—, la obra lleva al lector a ir hilando los sucesos que componen esta historia y, poco a poco, descubrir las relaciones entre los personajes, su pasado, sus debilidades y más.
   Thriller atrapante, esta novela compenetra a sus lectores en la trama, especialmente a partir de la particularidad de estar narrado en primera persona. La consecuencia inmediata de ello es que siempre hay una zona oscura, información limitada, lo que conduce al lector a hacer continuamente conjeturas sobre quién es el responsable de la desaparición.
   En relación con esto, la construcción de los personajes también es interesante, puesto que únicamente podemos acceder alternativamente a la mente de las mujeres de la historia, y solo a través de su mirada (completamente subjetiva, claro está) vamos armándonos una idea de los personajes masculinos, de quienes siempre nos faltan datos. Todo esto se fusiona y provee el gran suspenso que emana la obra, casi obligándonos a los lectores a seguir leyendo, mientras sospechamos de uno y luego de otro (como suele ocurrir en los policiales) a partir de las enunciaciones de cada mujer.
  Personalmente, me quedó revoloteando la duda de si la policía finalmente descubrió (a pesar de que los lectores sí lo sabemos) quién fue el responsable de la desaparición.

5/5 - Estrellas

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