Déjà Vu
Abrió los ojos. Solo podía ver un techo muy bajo de losa y cuatro paredes deprimentes que lo acosaban de cerca, quitándole la respiración.
Intentó entender qué estaba
sucediendo, pero solo tenía una certeza: ya había vivido ese momento. Quizá solo fuera un sueño recurrente, como esos que aparecen cada tanto pero que se destierran de la conciencia. De pronto, un rasguño en la madera, como si algo estuviera royendo una superficie para entrar en su cautiverio, le hizo saber, nuevamente, por qué reprimía esa realidad y volvía al mundo onírico cada vez, como un pertinaz déjà vu.
sucediendo, pero solo tenía una certeza: ya había vivido ese momento. Quizá solo fuera un sueño recurrente, como esos que aparecen cada tanto pero que se destierran de la conciencia. De pronto, un rasguño en la madera, como si algo estuviera royendo una superficie para entrar en su cautiverio, le hizo saber, nuevamente, por qué reprimía esa realidad y volvía al mundo onírico cada vez, como un pertinaz déjà vu.



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