Ave fénix
¿Cómo podía reciclarme otra vez?… Demasiadas veces sufrí, y con cada dolor un pedacito de mi interior pareció morir. Había quedado tan opaca por la pérdida de luz que ya no quería seguir. La opresión en el pecho era arrasadora… Como una ola gigante que te golpea con su descomunal fuerza y te arroja contra la arena mojada, cada recuerdo de su pérdida me asaltaba en cualquier momento y lugar.
Luego, poco a poco, como un pequeño niño que comienza a dar sus primeros pasos, fui aprendiendo a seguir mi camino sin ese retazo de mi alma que se había ido. Aprendí a respirar una vez más... a convivir con la pena y a reciclarla.
Ahora, tiempo después, el ave fénix en mí resurgió de sus cenizas y otra vez puedo sonreír. Pero sonreír de verdad, con los ojos y el corazón. Nuevamente, la resiliencia ganó la batalla y puedo decir que soy una versión mejorada. Amiga de mí misma y del mundo... de lo que me tocó ser y hacer. Y estoy feliz porque sé que es lo mejor para mí y para aquellos que se cruzan conmigo en su camino de la vida.
Luego, poco a poco, como un pequeño niño que comienza a dar sus primeros pasos, fui aprendiendo a seguir mi camino sin ese retazo de mi alma que se había ido. Aprendí a respirar una vez más... a convivir con la pena y a reciclarla.
Ahora, tiempo después, el ave fénix en mí resurgió de sus cenizas y otra vez puedo sonreír. Pero sonreír de verdad, con los ojos y el corazón. Nuevamente, la resiliencia ganó la batalla y puedo decir que soy una versión mejorada. Amiga de mí misma y del mundo... de lo que me tocó ser y hacer. Y estoy feliz porque sé que es lo mejor para mí y para aquellos que se cruzan conmigo en su camino de la vida.



Comentarios
Publicar un comentario