Reseña de Distancia de rescate, Samanta Schweblin
Se trata de la primera novela de la autora argentina, publicada en 2014 y ganadora de los premios Tigre Juan (2015) y Shirley Jackson (2018).
En ella el lector se encuentra con Amanda, una mujer de ciudad que decide alquilar una casa en el campo, en la que se instala con su pequeña hija, Nina. Allí conoce a Carla, una vecina de la zona, quien le cuenta lo que le sucedió a su pequeño hijo David. En un supuesto Locus amoenus, que no tarda en volverse en un espacio amenazador y tóxico, la tragedia irrumpe para darle un giro a las vidas de los desprevenidos personajes.
Lo más característico de esta nouvelle es que está narrada a partir de la voz de Amanda y David, que se encuentran conversando en un espacio en un principio desconocido. Así, página a página, este diálogo va develando lo que sucedió a través de los recuerdos de esta madre que vivía midiendo la “distancia de rescate” —"un fino hilo de pescar que me conecta con mi hija y que se tensa cuando nos separamos demasiado"— entre ella y su hija.
Envuelta en una gran tensión, que mantiene al lector aferrado al libro, la historia mezcla el terror, lo fantástico, la ecología y una fuerte crítica social.
Como todas las obras literarias destacables, Distancia del rescate permite varias lecturas y centrarse en los diferentes tópicos ocultos entre sus líneas, como la ambigua relación entre madres e hijos o el uso que le da el hombre al ambiente que lo rodea.



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