Del otro lado del Árbol

Así se llama la biblioteca popular que Paula Kriscautsky abrió en el Parque Saavedra, en La Plata, luego de perder a su hija Pilar. Hoy, recibe a 12 mil chicos por año y cuenta con más de 8000 socios y 17 mil libros.

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Con la finalidad de promover la lectura infantil, Paula comenzó con la biblioteca con tan solo 200 libros que tenía en su casa, el 2 de abril de 2011, en honor al cumpleaños de su pequeña hija Pilar Andicoechea, que había fallecido tres meses antes. En la actualidad, posee 17 mil libros en su inventario, especializado en literatura infantil, y más de 8000 socios.


















"Cuando abrimos, vinieron dos mil personas; todas con un libro nuevo en mano. Lo que ha surgido desde aquel momento, donde todo era dolor,  hoy se ha convertido en un espacio referente a nivel local, e incluso nacional, en relación a la infancia", comenta esta maestra jardinera, creadora del proyecto. Cabe destacar la ayuda que tuvo de la comunidad, que, con mucho amor, aportaron su granito de arena: docentes que realizaron almohadones con sus alumnos, abuelas tejieron mantas, vecinos compraron sillitas y las pintaron... cada objeto de la biblioteca comprende una historia singular.


El éxito de Del otro lado del árbol fue tan inesperado que ella se convirtió, con el paso del tiempo, en una suerte de consultora cultural. Tras la muerte de su hija Pilar, dejó su trabajo de maestra de jardinera y se dedicó a tiempo completo a crear la biblioteca. "Es muy fuerte que hoy existan siete bibliotecas Del otro lado del árbol en la provincia de Buenos Aires, bajo las premisas fundamentales de la apropiación de los espacios públicos, la gratuidad de las actividades y el motor de la infancia, la cultura y el arte", explica.

Además de la oferta de libros de literatura infantil, en esta casita de ensueño rodeada de árboles se realizan talleres con las familias, narraciones orales, recitales, charlas y más. También posee el rincón "Museo del libro", donde pone a disposición colecciones anteriores a 1980, especialmente para personas de más de cuarenta años que desean reencontrarse con relatos de niñez. Lo define como un "espacio de nostalgia".

Para el futuro, el sueño de Paula es replicar el proyecto de la biblioteca en las plazas de cada pueblo y fundar la biblioteca infantil más grande de América Latina en una casona vieja que se quemó dentro del parque. "Soñar no cuesta nada, y acá aprendimos que la magia existe si la llama de nuestros deseos está viva".



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